Duerme, mi niña

-No, papá, no quiero dormir. 

-Vamos cariño, debes ir a tu cama. Es tarde y mañana tienes que ir al cole.

-Pero tengo miedo…

-Bueno, bueno… ¿Cómo va a tener miedo una niña tan grande como tú?

-Sí, tengo miedo, porque sueño con el señor de la sangre.

-¿Un señor de la sangre? ¿Qué señor de la sangre?

-Sí, es un señor que entra en mi habitación por la noche con la cara llena de sangre y me agarra y grita mi nombre.

-Vamos, cariño, no pienses esas cosas. Aquí sólo estamos mamá, tú y yo.

-Pero es que me da mucho miedo…

-Vamos a hacer una cosa. Anda, métete en la cama y te voy a meter las sábanas por debajo del colchón… así, ¿ves? Así estarás totalmente protegida. Y voy a dejar la puerta de mi habitación medio abierta para que te llegue la luz y te puedas dormir tranquila, que yo voy a leer un rato más. ¿Vale? Ahora respira hondo y cierra los ojos. Toma. Un beso. ¿Hay uno para mí?

-Sí,  muh.

-Muh. Buenas noches, cariño.

-Buenas noches, papá.

-¡AAAH! ¡PAPÁAA!

El padre se despierta aterrado, la frente perlada por un sudor frío. Era una pesadilla horrible, en la que su niña… Salta de la cama como un resorte y corre a ver a la niña.

-¡CARIÑO! ¡CARIÑO! ¡AY!-golpea la puerta entreabierta con la cabeza, pero no importa, la niña… la niña… Corre a la habitación y enciende la luz.

-Mi niña… ¿Estás bien? ¿Elena? ¿ELENA?-la niña duerme-. ¡ELENA!-la zarandea, tira de las mantas y las sábanas. La niña se despierta y aterrada por la visión de un hombre sangrando de la cabeza y que grita su nombre con los ojos desorbitados, grita:

-¡AAAH! ¡PAPÁAA!

Ayo Asmatu, kaixo Tumaker

Pasa el tiempo, pasan los años y ya van casi siete desde que deje LAC para incorporarme a Asmatu, donde he sido Director de Producción durante todo ese tiempo. Han sido años de los que, a pesar de las tensiones del día a día, me llevo unas buenas relaciones con clientes, proveedores y compañeros, en algunos casos incluso de amistad.

Cuando dejé LAC  para ir a Asmatu pasé del sector de la automoción al de auxiliar de artes gráficas, lo cual supuso un cambio importante en mi forma de entender la producción. Era otra cosa. Pasar de tener un par de referencias a hacer cientos de ellas al año todas distintas, pasar del just-in-time al “lo quiero para ayer”,  de órdenes que duraban años a órdenes de menos de una semana… Sí. Fue todo un cambio.

Ahora inicio un nueva etapa. Hace unas semanas terminé mi relación con Asmatu y desde ayer soy Director de Producción en Tumaker. Un nuevo proyecto que apuesta por un sector al alza, el de la fabricación personal, que encaja a la perfección con mi idea de cómo va a ser el futuro y por dónde van a ir las cosas. Al menos algunas cosas.

Por tanto, de ahora en adelante, lo que sé, lo que hago y lo que aprendo estarán orientados a la fabricación de impresoras 3D, hoy, y quién sabe qué más, mañana. Al igual que hace 7  años, supone un cambio, volver a empezar, con un taller nuevo para poner en marcha desde lo más básico, volver a vivir la escalada de la producción como en LAC desde cero. Un tipo de producción diferente, ordenes más cortas que en automoción, pero más largas y más uniformes que en Asmatu. Una vez más, es otra cosa. Another thing. My next big thing.

 

 

Crónicas de Jerusalem

Crónicas de JerusalemEl conflicto latente en Oriente Medio lo vemos todos los días en la televisión. Tanto que creemos saber algo de ello e incluso nos posicionamos a favor de unos o de otros. Pero, ¿realmente sabemos algo de lo que pasa allí día a día? Pues creo que tras leer “Crónicas de Jerusalem” de Guy Delisle sé un poco más al respecto.

“Crónicas de Jerusalem” es el relato del año que vivió Guy Delisle en Jerusalem en compañía de su familia. Su mujer es cooperante de “Médicos Sin Fronteras” y así como hace unos años estuvieron en Myanmar (“Crónicas Birmanas”, Astiberri Ediciones, 2008) entre 2008 y 2009 fueron destinados a Tierra Santa.

Delisle ofrece testimonio de lo vivido allí durante un año en el que él mismo confiesa no haber tenido muchas ganas de trabajar. No tendría muchas ganas, pero se ha currado un libro de más de 300 páginas con su día a día, desde los problemas con las niñeras de sus hijos a los altercados habituales con los soldados que vigilaban los lugares que él quería dibujar. Me han llamado la atención sobre todo el tema de los colonos, lo del muro de Cisjordania y los distintos grupos de judíos que hay, cada uno con sus características, extrañas en muchos casos a mis ojos.

Delisle plasmó las vivencias de aquella época, además de en el cómic, en un blog (en francés). Por si alguien quiere saber un poco más del asunto antes de comprar el cómic (que son 25 €).

Aprovecho la ocasión para recomendar Pyongyang, otra crónica del mismo autor. Ésta data de 2003 y es el relato de sus experiencias trabajando en Corea del Norte.

The Final Problem

He creado un pequeño blog para acompañar un nuevo proyecto. Se trata de la creación y fabricación de una pequeña serie de cuadernos inspirados en Sherlock Holmes y en concreto su aventura “El problema final”. En el blog iré haciendo anotaciones acerca del proyecto: temas técnicos, inspiración, bocetos, evolución, problemas… Espero que os parezca tan interesante como a mí.

Os dejo el link al blog:

http://thefinalproblem.dendatik.com/

Compartiendo la conexión de internet del iPhone 3GS al Kindle Keyboard

De vacaciones. Uno de los problemas que se me ha presentado ha sido que he terminado el libro que estaba leyendo Desnudando a Google y el siguiente que quería leer era La saga de los longevos (La vieja familia). El caso es que este libro sólo lo tenía en el Kindle Fire y no en el Kindle Keyboard. ¿Cómo descargarlo si no tengo wifi y la única conexión a internet a mano es la de mi iPhone 3GS (a través del ordenador con Windows 7, todo sea dicho)?

A través del puerto USB, usando el cable para conectar el ordenador y el iPhone, tenía conectado el ordenador a Internet. Tenía que convertir el ordenador en un hostpot wifi. En primer lugar intenté hacer lo que decían en este artículo de lifehacker. Sencillo, pero no servía para el Kindle. Al intentar conectar aparecía un mensaje de error diciendo que “Kindle does not connect to enterprise or ad-hoc Wi-Fi networks”.

Indagando sobre ello encontré esto, así que instalé Connectify (la versión lite). Una vez instalado (exige reinicio del equipo), configurando la red como abierta y como WEP me daba el mismo error. Sin embargo configurándola como WPA2 no aparecía en el Kindle; no se veía, por lo que tampoco podía conectar.

ConfigConnectify1

ConfigConnectify2

Como se ve en las imágenes superiores, tuve que entrar el la configuración del dispositivo (en Windows), activar la opción “Permitir que los usuarios de otras redes se conecten a través de la conexión a Internet de este equipo” y seleccionar la “Conexión de red doméstica” en uso en ese momento. Et voilà. Kindle conectado a Internet. Me descargué el libro y problema resuelto.

Esto también sirve para conectar un Kindle Fire u otros dispositivos con sólo conectividad wifi.

También encontré esta entrada en MobileRead, en la que se dan otras opciones para hacer lo mismo, pero no las he probado.