Librería Fontana

Cuando yo era chaval todos los meses llegaba a casa este librillo que aparece en la imagen. “LIBROS COMPLETAMENTE NUEVOS a bajo precio procedentes de restos de edición” rezaba en su portada.

Contenía un pequeño listado de libros con sus descripciones y entre sus páginas, de vez en cuando, aparecía alguna joya como aquellos tres volúmenes de “El libro de las listas” de los que todavía algún amigo mío se acuerda.

Mi tío Jesus fue el que nos dio a conocer este catálogo. No sé como llegó el primero a sus manos (por aquel entonces lo que funcionaba era el boca a boca o mano a mano, en este caso), pero si alguien te dejaba uno y hacías un pedido luego comenzabas a recibirlo en casa todos los meses.

Recuerdo que lo esperaba con avidez, siempre a la búsqueda de algún tesoro. Sobre todo los meses de verano, cuando la cartera tocaba el timbre (vivíamos en el 1°A y siempre tocaba el nuestro) solía salir disparado hacia el portal para recibir las cartas en mano en lugar de que las metiese en el buzón, para así ser el primero en hojear el catálogo.

Con el tiempo, cuando trabajé en Asmatu, comprendí de donde provenían esos libros. Cuando yo compraba un libro en Librería Fontana, se me hacían inexplicables cosas como que las tapas de un libro estuvieran del revés. Sin embargo, tras conocer el proceso de encuadernación y la cantidad de operaciones que aún hoy se hacen a mano, comprendí que es muy habitual que algunos libros salgan con fallos, máculas y taras de todo tipo. Y en los talleres de encuadernación siempre queda algún resto de esos “de edición” que se decían en la portada. De alguna forma algún librero avispado, allí en Barcelona, en Nou de la Rambla 121, se hacía con ellos y durante unos cuantos años los sirvió diligentemente a pequeños buscadores de tesoros como yo.

No me queda más que dar las gracias.

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