Tres-tres

-¡Ah! ¡Expulsado! -grita Dani. Ocho añitos.

-¡No! ¿Por qué? -pregunta Javi. Uno menos.

-Tío. Has hecho mano.

-¡Pero si soy el portero!

-Ya, pero has salido del áreaaa… y eres el últimooo… así que… ¡expulsado!

-Pero sólo somos doos… y sin mí no puedes jugaar… -responde Javi con retintín.

Dani se lo piensa un poco con el pie sobre el balón.

-Vale. Puedes hacer un cambio. Te queda el último. De Gea al banquillo y para sacar a Reina tienes que quitar a… ¡Busquets!

-¡Sí, hombre!-Javi sacude la mano-. ¡Ni hablar! No voy a ser Reina, que mi padre dice que le gusta mucho la fiesta. Yo voy a ser… ¡Kepa! ¡Ése sí que es bueno! El año que viene va al Madrid.

-¡Qué coño va a ir al Madrid!

-¡Qué sí! En el mercado de invierno, ya verás.

-Bueno, déjate de inviernos que todavía es julio.

-¿Julio? ¿Qué dices? Si estamos en junio…

-A ver tío, estate a lo que estamos. 15 de julio. Moscú. Final de la Copa del Mundo. ¿Te enteras?

-¡Ah! Vale. Ja, ja. Es verdad. La Final. ¿Íbamos… 3-3?

-Sí, 3-3. Minuto 120, en la prórroga.

-Vale.

-Entonces, habías hecho mano justo al borde del área.

-Yo no. Ha sido De Gea. Yo soy Kepa.

-Eso, De Gea ha hecho mano en el borde del área. Libre directo, toca.

-¿Directo? ¿Sin barrera?

-… a ver… ¡Que somos dos! ¡Cómo vamos a poner una barrera!

-Vale. Entonces… ¿es la última jugada?

-Sí. Ya no hay tiempo para más.

-O sea, ¿que si metes ganas el Mundial?

-Síii -Dani va perdiendo la paciencia.

-Espera que me ponga los guantes.

-¡Pero si los tienes puestos!

-De Gea los tiene puestos. Se los tiene que pasar a Kepa -Javi se quita los guantes con parsimonia y se los vuelve poner.

Dani pierde la paciencia.

-¡A que te expulso por pérdida de tiempo!

-Ni hablar. No me quedan más cambios.

Javi se va hacia la portería e imita a un locutor de radio.

-De Gea… digo… ¡Kepa bajo los palos, defiende la portería!

Dani coge el balón y corre con entusiasmo hasta el borde del área marcada con el talón en la arena y Javi continua:

-Benzema con el balóoon, se preparaaa…

-¡Cómo que Benzema! ¡Que Benzema no está en la selección! ¡Que no le dejan! Es que no te enteras, tío. ¡¡Soy Griezmann!!

-Griezmann con el balóoon, se preparaaa… Coge carrerillaaaa…

¡¡BUM!! ¡BOF! En todo el estómago.

Javi se retuerce por el suelo sin respiración. Dani corre hacia él:

-¡¿Estás bien?!

-…mmmmmm… aaah… mbrgllll… oooh…

-¡Di algo, porfa!

-…mmmmmm… oooh… te la he… parado… mmrmmrrm…

Dani ayuda a Javi a levantarse.

-Vale sí, me la has parado… pero, ¿estás bien?

-Sí. Ahora que respiro.

-Vale. Entonces… -lo suelta y empieza a saltar a su alrededor- ¡3-3! ¡Esto no había pasado nunca en la historia del Mundial de Fútbol! ¡3-3 al final de la prórroga! ¡Tenemos que seguir a por el Gol de Oro!

Dani se agarra la barriga y dice:

-Vale. Pero, ¿comemos el bocata primero?

 

 

 

 

Librería Fontana

Cuando yo era chaval todos los meses llegaba a casa este librillo que aparece en la imagen. “LIBROS COMPLETAMENTE NUEVOS a bajo precio procedentes de restos de edición” rezaba en su portada.

Contenía un pequeño listado de libros con sus descripciones y entre sus páginas, de vez en cuando, aparecía alguna joya como aquellos tres volúmenes de “El libro de las listas” de los que todavía algún amigo mío se acuerda.

Mi tío Jesus fue el que nos dio a conocer este catálogo. No sé como llegó el primero a sus manos (por aquel entonces lo que funcionaba era el boca a boca o mano a mano, en este caso), pero si alguien te dejaba uno y hacías un pedido luego comenzabas a recibirlo en casa todos los meses.

Recuerdo que lo esperaba con avidez, siempre a la búsqueda de algún tesoro. Sobre todo los meses de verano, cuando la cartera tocaba el timbre (vivíamos en el 1°A y siempre tocaba el nuestro) solía salir disparado hacia el portal para recibir las cartas en mano en lugar de que las metiese en el buzón, para así ser el primero en hojear el catálogo.

Con el tiempo, cuando trabajé en Asmatu, comprendí de donde provenían esos libros. Cuando yo compraba un libro en Librería Fontana, se me hacían inexplicables cosas como que las tapas de un libro estuvieran del revés. Sin embargo, tras conocer el proceso de encuadernación y la cantidad de operaciones que aún hoy se hacen a mano, comprendí que es muy habitual que algunos libros salgan con fallos, máculas y taras de todo tipo. Y en los talleres de encuadernación siempre queda algún resto de esos “de edición” que se decían en la portada. De alguna forma algún librero avispado, allí en Barcelona, en Nou de la Rambla 121, se hacía con ellos y durante unos cuantos años los sirvió diligentemente a pequeños buscadores de tesoros como yo.

No me queda más que dar las gracias.