Shibumi – Mis notas

El último libro que he leído se llama Shibumi y fue escrito en los años 70 por Rodney William Whitaker, bajo el seudónimo de Trevanian. En él se relata la vida de Nicholai Alexandrovich Hel, un personaje hijo de madre rusa y “no-padre” alemán, educado por un militar japonés y un maestro de Go. La vida le llevará a ser un asesino a sueldo sin igual con lazos, amistades y enemistades con toda clase de gobiernos y grupos terroristas. Para más información léanse el libro.

Como en el Kindle es muy cómodo he subrayado un montón de fragmentos que por un motivo u otro me han llamado la atención. Aquí debajo los voy a copiar y haré un comentario sobre cada uno de ellos.

Loc. 1842-43

Pensé muchas veces cuánto sentía por mi padre por no haberle podido decir nunca cuánto le amaba. Pero era por mí mismo por quien sentía pena. Necesitaba más decírselo que él necesitaba oírlo.

¿A quién no le ocurre esto? Nos cuesta decir a los nuestros que los queremos y hasta cuando lo hacemos lo hacemos medio en broma, como si no fueran a creernos, como si lo dijéramos por compromiso.

Loc. 1880-81

En lugar de ética, poseen normas. El tamaño es para ellos lo que es para nosotros la cualidad. Lo que para nosotros es honor y deshonor, para ellos es ganancia o pérdida.

Nicholai Hel es muy crítico con los Estados Unidos y su cultura. Constantemente los opone a los valores del Japón más tradicional.

Loc. 2230-35

Nicholai llegó a una especie de tregua emocional con los norteamericanos con quienes trabajaba. Esto no quiere decir que consiguiera apreciarlos o confiar en ellos; pero llegó a darse cuenta de que no eran esas personas amorales y depravadas que parecía deducirse de su conducta política y militar. En verdad, estaban inmaduros culturalmente, eran impulsivos y torpes, materialistas y miopes históricamente, vocingleros, descarados y cargantes en las reuniones sociales; pero, en el fondo, tenían buen agrazón y eran hospitalarios; les gustaba compartir, insistían realmente en compartir, su riqueza y su ideología con el mundo entero.

¿Qué decía?

Loc. 2410-11

Naked-Kill

Arte marcial en el que Hel es experto. En Satori también se le llama Hoda Korosu. Por cierto, es un arte marcial ficticio.

Loc. 2417-19

La crianza y el entrenamiento le habían proporcionado recursos interiores para satisfacer sus necesidades sin disipar energías en un empleo lucrativo, tan vital para los hombres conformistas errabundos que tienen dificultades para llenar su tiempo y justificar su existencia sin trabajar.

Hombres conformistas errabundos. Eso es lo que somos.

Loc. 2439

Resultaba irónico considerar que la destrucción del mundo no sería obra de un Maquiavelo, sino de un Sancho Panza.

Irónico en grado sumo.

Loc. 2521-23

OPEC favorecía a la Organización Madre restringiendo los suministros cuando la Organización quería construir oleoductos sobre la frágil tundra, o bloquear una inversión gubernamental de importancia en la investigación de la energía solar o aérea, o crear restricciones en el gas natural cuando presionaba la desaparición de los controles de precio.

OPEC o no OPEC, con o sin Organización Madre, aún hoy, casi cuarenta años después dela publicación del libro, presenciamos impotentes cómo los lobbies de la energía presionan y consiguen que las energías renovables sean vapuleadas desde las más altas esferas políticas.

Loc. 2556-57

Despreciaba a Diamond como prototipo del norteamericano, del norteamericano cuya visión del honor y la dignidad quedaban circunscritos a una ambición de ganancias.

Queda clara la opinión de Hel.

Loc. 2919-21

Es una de las cosas que uno no puede desperdiciar. Has aprendido a concentrarte profundamente, a pensar con sutilidad, a sentir afecto por las abstracciones, a vivir distanciado de las cosas cotidianas. No es un desperdicio. Sí, juguemos.

Loc. 3386-92

El sacerdote era vasco, y los libros estaban escritos en vasco. Todos impresos antes de 1920; uno de ellos era una descripción de la vida vasca, escrita para niños, con fotografías retocadas, rígidas, y aguafuertes de escenas rurales. Aunque el libro estaba en francés, no tenía valor aparente para Nicholai. El segundo libro era un volumen delgado de dictons vascos, parábolas y cuentos populares escritos en vasco en las páginas pares y en francés en las impares. El tercero era un diccionario francés/vasco, recopilado en 1898 por un sacerdote de Haute Soule, que intentaba, en una introducción larga y ampulosa, identificar la erudición de la lengua vasca con las virtudes de la piedad y la humildad.

Y llega el primer contacto de Nicholai Hel con el Euskera. Trevanian vivió en Iparralde con su familia y por lo que se ve en el libro, desarrolló un sincero afecto por la zona y por nuestra lengua. Eso le llevó a enseñar euskera a su personaje a través de unos libros que recibió en la cárcel de Sugano y más tarde lo trajo a vivir a Etchebar.

Loc. 3465-66

En aparente contradicción con las leyes físicas, el tiempo pesa únicamente cuando está vacío.

Me encantó esta reflexión

Loc. 3779-80

¡Este sujeto te estrangularía con tus propios calzoncillos si no tuvieras cuidado!

Muestra de las capacidades de Nicholai Hel.

Loc. 4151-52

realmente, todo era tierra vasca, y no sentían ningún interés especial por una frontera arbitraria establecida por las dos naciones ocupantes.

 

Loc. 4621-23

Respiró varias veces profundamente, porque sabía que es más la acumulación de dióxido de carbono en los pulmones que la falta de oxígeno, lo que hace sentir el ansia de aspirar el aire.

¿Será así?

Loc. 4647-52

— Bautizaremos esta cueva con el nombre de «Caverna del Murciélago Zaspiak». Hel indicó su conformidad con la cabeza. Murciélago Zaspiak: «De siete, dejemos uno», el lema de todos los que luchaban por la unión de las siete provincias vascas para convertirlas en una república transpirenaica. Un sueño impracticable, ni probable ni deseable, pero un lema útil para las actividades de los hombres que preferían el romántico peligro a la aburrida seguridad, hombres capaces de ser crueles o estúpidos, pero nunca pequeños o cobardes. Y era cierto que ese sueño de una nación vasca se representara por una cueva fantástica que resultaba inaccesible.

Memorable párrafo donde los haya. En esta el traductor se lució por su falta de documentación. Lo oí por primera vez en el programa Mihiluze de la ETB, pero no me quedé con qué libro era el que contenía semejante joya. Me ha encantado encontrármelo mientras leía Shibumi. Origen de cachondeos varios.

Zazpiak Batman

Loc. 4813-14

Porque el Haize-hegoa es caprichoso y peligroso, bello e implacable, excitante y sensual, es mencionado frecuentemente en los proverbios de los vascos como símbolo de mujer.

¡Cuántas veces hago yo mismo alusión a esto!

Loc. 4894-99

He viajado, y he dado la vuelta al mundo en mi mano, como una piedra de atractivas vetas, y esto es lo que he descubierto: un hombre se siente feliz cuando hay un equilibrio entre sus necesidades y sus posesiones. La cuestión es: cómo lograr este equilibrio. Podría buscarse aumentando las posesiones al nivel de sus apetitos, pero eso sería una estupidez. Requeriría la acción de cosas no naturales, regatear, negociar, trabajar, escatimar. ¿Ergo? Ergo, el hombre sabio logra el equilibrio reduciendo sus necesidades al nivel de sus posesiones. Y esto se consigue mucho mejor aprendiendo a valorar las cosas libres de la vida: las montañas, la risa, la poesía, el vino que ofrece el amigo, las mujeres más viejas y más gordas.

Le Cagot. Ese sabio.

Loc. 4991-92

Por ser católicos, los hombres viejos que estaban en el café no podían reír; pero sonrieron maliciosamente, por ser vascos.

🙂

Loc. 5116-19

Para el ganador quedaba la delicia de la navaja, un estremecedor y profundo masaje relajante, en el que la piel de los brazos, las piernas, el pecho, la espalda, el estómago y el pubis, se roza ligeramente con una navaja muy afilada. La delicia de cosquilleo, y el miedo que lo acompaña de un desliz, se combinan para obligar a la persona que recibe el masaje a relajarse por completo como única alternativa a la insoportable tensión y placer.

No me da envidia.

Loc. 5436-41

— No son los norteamericanos los que encuentro molestos; es el norteamericanismo: una enfermedad social del mundo postindustrial que inevitablemente ha de contaminar cada una de las naciones mercantiles por turno, y que es llamado «norteamericana» tan sólo porque mi país se halla en el período más avanzado de la enfermedad del mismo modo que se habla de la gripe española, y la encefalitis tipo B japonesa. Sus síntomas son una pérdida de la ética en el trabajo, un encogimiento de los recursos interiores y una necesidad constante de estimulación externa, seguida de un decaimiento espiritual y una narcosis moral.

Grande

Loc. 5458-61

«Podía haberlo supuesto -pensó Hel-. Sociología, esa seudociencia descriptiva que disfraza las incertidumbres en confusas estadísticas, mientras insiste en el estrecho hueco de información que queda entre la psicología y la antropología. La clase de no graduación que tantos norteamericanos utilizan para justificar sus vacaciones intelectuales de cuatro años designadas para prolongar su adolescencia.»

Tantos norteamericanos y tantos otros.

Loc. 5461-63

— ¿Qué estudió usted? -preguntó Hanna a su anfitriona. Hana sonrió para sí. — Oh… psicología informal, anatomía, estética… esas cosas.

Los estudios de Hana.

Loc. 5474-76

Conoce la diferencia entre una amante, una concubina y una esposa. Una amante no está segura de su asignación, una esposa no tiene ninguna asignación, y las dos son aficionadas.

Loc. 5535

— Mi querida, boba y letal amiga,

Años antes de Ford Fairlane

Loc. 5631-36

Su persecución tomó muchas formas. Debían llevar en sus ropas el signo distintivo de Le Cagot, en forma de una huella de ganso. No podían caminar descalzos. No podían llevar armas. No podían frecuentar los lugares públicos, e incluso al entrar en la iglesia debían hacerlo por una puertecilla baja lateral, construida especialmente para ese propósito, puerta que puede encontrarse todavía en muchas iglesias de, pueblo. Durante la misa, no podían sentarse cerca de los demás o besar la cruz. Podían arrendar tierras y cultivarlas, pero no podían vender el producto. No podían casarse o tener relación sexual con personas que no fuesen de su raza, bajo pena de muerte.

Cagot es la forma en que llamaban a los agotes en Iparralde.

Loc. 5644-47

La tradición popular cuenta que los cagots y sus descendientes no tienen lóbulos en las orejas. Hoy día, todavía, en los pueblos vascos más tradicionales, se perfora las orejas a las niñas de cinco o seis años y se les cuelgan pendientes. Sin saber el origen de la tradición, las madres responden a la antigua práctica de demostrar que sus hijas tienen lóbulos de los cuales colgar pendientes.

¿Será por eso? Nunca lo había oído.

Loc. 5733-37

— Siempre he deseado visitar Nueva York. — Te desilusionaría. Es una ciudad asustada en la que todo el mundo está entregado a una persecución, ardiente y limitada, del dinero: los banqueros, los ladrones, los negociantes, las prostitutas. Si caminas por las calles de Nueva York y te fijas en sus ojos, verás dos cosas: miedo y furia. Son gentes que se refugian detrás de puertas con tres cerrojos. Luchan con hombres que no odian, y hacen el amor con mujeres que no aman.

Otro deplorable retrato de los americanos.

Loc. 5984

— Está usted arriesgándose, Mr. Diamond. Un asociado tonto es mucho más peligroso que un adversario inteligente.

Loc. 6219-20

— No me gusta ese tipo de gente, bobalicones de la clase media en busca de emociones, haciéndose cosquillas con el estremecimiento del terror y la revolución. Su existencia ya me ha costado mucho.

Loc. 6222-23

— No seas duro. Es una buena niña.

— Tiene veinticuatro años. A esa edad no tiene ningún derecho de ser una niña.

A pesar de ser una bobalicona de clase media en busca de emociones. ¡Cuánta gente veo retratada en esas palabras! ¡Demasiada!

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